En 1984 Paul Feldman pasó a la historia de la economía por su experimento sobre el fraude en una oficina.
Paul dejaba cada mañan en su oficina una caja de Beagles y pedía sus compañeros que depositaran un dólar por cada consumición en un vaso de papel.
El ratio de “fraude” era sólo del 5% A partir de ese momento Feldman inició un negocio exitoso de Bagels (rosquillas de pan) que le permitió comprobar que en múltiples oficinas y bajo diferentes escenarios confiar en las personas podía ser un muy buen negocio.
Peter Ilic es un restaurador de Londres que a partir de la crisis ofrece menús en los que el cliente pone en un sobre cerrado el importe que le parece más justo a cambio de su comida.
Desde que lo hace se han incrementado en un 20% sus ingresos.
En tiempos de transformación económica como los que vivimos es muy fácil caer en el pesimismo y la desconfianza. Pero muchas veces nos olvidamos que ambas son los pilares fundamentales que mueven nuestra economía.
¿Cuantas acciones han bajado simplemente por un rumor pesimista? ¿Cuanto talento se ha perdido en las empresas por desconfianza? ¿Cuantas medidas de control son infinitamente más costosas que el fraude que pretenden impedir?
En nuestro modelo capitalista, el optimismo y la confianza no son sólo actitudes deseables. Son además rentables.
Existen numerosos estudios que lo demuestran, casos prácticos que prueban que demasiadas veces le damos un valor secundario a lo que realmente mueve nuestro crecimiento económico.
La gente emprendedora suele ser optimista, las marcas fuertes son grandes inyecciones de confianza y cuando se produce el efecto contrario y la desconfianza o la negatividad se apoderan de un mercado sus efectos son debastadores.
Los buenos líderes gestionan estos dos recursos como los más preciados dentro de cualquier organización porqué, en economía, si al mal tiempo le pones buena cara...el tiempo mejora.






























No quisiera echar por tierra el post, pero el señor Paul Feldman tuvo el acierto de no poner a prueba su teoría en un país como España. Si no, el ratio de fraude habría tenido un nivel muchisimo más elevado. Indudablemente, en los paises más avanzados, ese experimento tendría un buen resultado, por lo que la conclusión es otra: Cuanta más etico sea el comportamiento del individuo (colaborando y no intentando engañar a los demás), más avanza el grupo.
El pilar principal sobre el que avanza una economía es la confianza.
Publicado por: Jesús Segura | 23/06/09 en 16:36